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Subject: [redesastres-l] CARTA ABIERTA SOBRE Xylella fastidiosa
Date: Tue, 23 Feb 2016 21:57:09 +0100
From: Leticia Duarte Martínez < Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. >'; document.write(''); document.write(addy_text50306); document.write('<\/a>'); //-->\n Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. ;
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La devastación de olivares en la Apulia italiana causada por la
enfermedad denominada ‘Decaimiento Súbito del olivo’, que fue
detectada por primera vez en Octubre del año 2013 y con la cual está
asociada una estirpe específica de una bacteria de cuarentena en la
Unión Europea (UE) denominada Xylella fastidiosa, concretamente la
subespecie pauca, ha causado un notable impacto en los Sectores
Oleícola y de la Sanidad Vegetal en España por las potenciales
repercusiones que podrían tener lugar en caso de que se produjera la
introducción de dicha bacteria en nuestro país (España).
Tras la primera detección de la bacteria en Italia, la UE estableció
acciones legislativas de obligado cumplimiento que dieron lugar a la
puesta en marcha de medidas para contener su expansión más allá de la
zona de primera detección, e impedir que pudiese ser dispersada a
otras zonas oleícolas en la UE mediante la distribución de material
vegetal infectado. Al mismo tiempo, un grupo de investigadores del CNR
de Bari liderado por los Drs. Boscia y Saponari inició un esforzado
programa de investigación fitopatológica, merecedor de nuestro aplauso
y admiración, que determinó la naturaleza específica y el genoma de la
bacteria causal antes indicada, desarrolló un protocolo para el
diagnóstico molecular de ella, e identificó los insectos chupadores de
xilema que propician la diseminación y trasmisión de la misma. Todo
ello en un tiempo récord, digno de elogio, para los que al compartir
profesión en la investigación fitopatológica con los colegas
italianos, somos experimentados
conocedores del esfuerzo en tiempo y recursos (personales y
monetarios) que requiere poder completar tales logros científicos. Los
resultados referidos han sido publicados en revistas fitopatológicas
internacionalmente reconocidas, tras ser sometidos al proceso de
revisión por pares anónimos que confiere convicción a la investigación
científica y sostiene el avance del conocimiento sobre problemas como
el que nos ocupa, y la significación de los mismos ha sido reconocida
por sus colegas y propiciado que hayan sido recogidos como noticia de
impacto por la revista Nature, una de las revistas científicas de
mayor prestigio a nivel mundial.
Sin embargo, a pesar de dicho reconocimiento, los Drs. Boscia y
Saponari, junto con otros cinco investigadores y tres responsables del
Servicio de Protección Vegetal de la Región de Apulia, se están viendo
sometidos a un proceso de investigación por la Fiscalía de Lecce, como
consecuencia de la acusación no documentada por parte de
organizaciones medioambientalistas, de ser responsables de la
introducción de la bacteria en Italia con ocasión de un Curso
Internacional que tuvo lugar en el Instituto Agronómico Mediterráneo
de Bari (IAMB) en el año 2010. Este proceso fiscal sigue a otro que
fue desestimado hace meses, después de que se demostrara que la
estirpe de X. fastidiosa subsp. pauca identificada en los olivos
afectados en la Apulia es idéntica a la detectada en plantaciones de
cafeto en Costa Rica, país desde el que durante los últimos años se
han producido repetidas introducciones de la bacteria en plantones de
cafeto importados en varios países de la UE. Además, los
Drs. Boscia y Saponari (que no pertenecen al IAMB ni participaron en
ese Curso Internacional) y otros investigadores inculpados han
informado documentalmente que la estirpe de la bacteria utilizada en
el Curso del IAMB era originaria de vid en California y pertenece a X.
fastidiosa subsp. fastidiosa no patogénica de olivo pero si de vid. La
inculpación por la Fiscalía contiene otro aspecto desconcertante
porque manifiesta una clara contradicción lógica: mientras que por un
lado los magistrados desestiman que la información científica
disponible sostenga la existencia de una verdadera relación causal
entre la bacteria y el Decaimiento Súbito del olivo, por otro acusan a
los investigadores de haber propiciado la diseminación de la bacteria
en la Apulia. Por tanto, no se acierta a comprender la base en la que
se fundamenta la acusación: ¿se les acusa de diseminar una bacteria
que no es la causa de la muerte de los olivos que caracteriza a la
enfermedad?.
Además del injusto proceso inculpatorio al equipo investigador, la
Fiscalía de Lecce ha ordenado la inmediata paralización de las medidas
de contención que se venían aplicando en las zonas olivareras
afectadas y próximas en la Apulia, medidas cuya oportunidad está
refrendada por el conocimiento científico y cuya interrupción abre
todas las posibilidades para propiciar la expansión geográfica de la
bacteria a toda Europa. Mientras tanto, la UE ha iniciado
procedimientos contra Italia por infringir la legislación vigente y
causar retrasos en la ejecución del plan de contención contra esta
enfermedad. En este escenario, no tenemos duda alguna de que X.
fastidiosa subsp. pauca será actor ganador entre todos los actores
implicados en este asunto y de que Italia tendrá que pagar sanciones a
la UE. Y lo más desalentador es que, como ha ocurrido muchas veces en
la historia de la ciencia, pasará más de una década para que se
ofrezcan disculpas públicas a los investigadores que han
hecho sus deberes y realizado su trabajo de forma rigurosa, “dejándose
la piel” en ello.
Como ocurriera anteriormente, el proceso inculpatorio abierto por la
Fiscalía de Lecce ha sido recogido por la revista Nature y el
periódico The Washington Post del 23 de diciembre de 2015, y contra él
se han pronunciado, en apoyo inequívoco de los investigadores
italianos, la Asociación de Sociedades de Agronomía de Italia junto
con diversas Sociedades Fitopatológicas de España, los EE UU y la UE.
Además, el contenido de la noticia en inglés ha sido difundido
repetidamente en España mediante textos online. Desafortunadamente,
estos textos no se han ajustado suficientemente al original por la
extensión y contenido traducido, y parecen haber sido tomados de
fuentes no del todo precisas. Todo ello ha dado lugar a
interpretaciones incorrectas del hecho, ha incrementado la
preocupación generada por la noticia en nuestro país, y ha contribuido
a sembrar dudas sobre la actuación rigurosa de los investigadores
italianos. Por otro lado, 2 años después de la identificación de la
bacteria en la zona de Gallipoli (provincia de Lecce, Apulia), la
enfermedad del olivo y lo que la rodea son objeto de tertulias,
comentarios y debates en las calles, bares y redes sociales de
Salento, en las que se postulan un número inimaginable de teorías
conspiratorias que van desde la intencionalidad de compañías
multinacionales para promover la venta de sus productos pesticidas, la
implicación de la mafia, los intereses inmobiliarios, etc. Confiemos
en que estas especulaciones no lleguen a recibir ni siquiera el
crédito de algunos oídos en nuestro país, tan receptivos últimamente a
noticias de la prensa sensacionalista.
Desde nuestro punto de vista, los hechos que relatamos son un ejemplo
más de la insuficiente penetración del conocimiento científico que
todavía persiste en la sociedad actual, en contraposición con la
desconcertante disposición a dar valor a la opinión sostenida por la
emoción o los sentimientos, pero carente de soporte factual.
Desalienta constatar como continúa produciéndose lo que sabiamente
advirtiera Bertrand Russell hace más de 50 años “… cuando estudiemos o
consideremos cualquier tema preguntémonos únicamente cuales son los
hechos y cuál es la verdad que revelan, y nunca dejemos que nos desvíe
lo que deseamos creer o lo que más nos pueda beneficiar si así fuese
creído…”. Las instituciones educativas, las sociedades científicas y
los organismos públicos de investigación tienen todavía un largo
trecho por recorrer para propiciar que la ciencia permee la sociedad y
las decisiones para afrontar los problemas que amenazan nuestro
bienestar se basen en el conocimiento y no en las opiniones.
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January 18, 2021. Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria, webmaster@censa.edu.cu .